FELIZ
JUBILEO!!!...
Es una alegría compartir con la “familia
oblata”, por medio de la revista, este momento de mi vida, después
de los 38 años de docente en la Escuela Nuestra Señora de Luján
en Santa Fe. Sí, me jubilé como directora a partir del 1º
-12-2009. Años felices y de entrega al servicio de los OMI y a la Comunidad
Escolar. LUJÁN fue y es parte de mi vida, porque los misioneros oblatos
desde mi bautismo en 1950 están presentes. El P. Chabanón me bendijo
como hija de Dios y el P.Franco me dio la 1º Comunión, las clases
de Religión en el Secundario en el Colegio Verna los PP. Prieto y Julio.
En el viaje de egresada, fue como asesor espiritual el P. Honorato Domínguez
y fue él con una simple pero profunda charla, al pie del cerro López
en Bariloche, en medio de las maravillas de Dios, quien nos hizo descubrir y
conocer a Jesús Misericordioso, Misionero y Liberador. El Jesús
que nos habla al corazón, dándonos respuestas, para que nos juguemos
por lo que deseamos para ser feliz, comprometiéndonos a seguir su camino.
Jesús, desde ese momento brilló en mí, ese Jesús
Amigo que nunca falla. Integrando el grupo juvenil y el grupo de catequesis
trabajé al lado de los oblatos desde 1970, en el 72 el P. Honorato y
el P. Valentín me nombraron docente en la Escuela Parroquial. Años
más tarde el P. Manuel y Pedro me integraron al equipo directivo.
Recibí el Sacramento del Matrimonio, mis hijos fueron bautizados y tomaron
la Comunión en Luján y este año el P. José Ma. Garmón
bautizó a Bautista, mi primer nieto. Por todo esto Luján fue y
es mi vida. Toda mi vida espiritual está ligada a los OMI, por eso mi
agradecimiento y reconocimiento porque en etapas difíciles de mi vida,
con Fe y Esperanza resolví las dificultades y todo por la ayuda espiritual
del P. Marcial, Oscar, Tony y Raúl.
Mi
experiencia misionera: estando en la escuela, cuando los OMI comienzan
la misión de la costa, me invitan a participar. En familia, con mis hijos
muy chicos y un grupo de jóvenes empezamos la misión en Rincón
Potrero con la guía del P. Marcial y Oscar. También eso es parte
de mi vida, como mamá y docente misionera. A ellos mil gracias por todo
lo que recibimos como familia.
Hoy soy feliz porque el P. José Ma. Riega levantó la Capilla San
Eugenio, se cumplió el sueño y desde la Escuela seguimos apoyando
esa Misión.
Como docente trabajé los 38 años con responsabilidad, entusiasmo,
dedicación, esmero y felicidad; todo fue posible gracias al apoyo, confianza
y libertad que los sacerdotes me dieron y a los superiores, Provinciales OMI:
Marcial, Pablo, Pedro, Miguel, Omar y ahora Tony, siempre escuchando propuestas,
guiando y compartiendo nuestro accionar.
Hoy siento tristeza porque no puedo compartir diariamente la ternura de los
chicos, el trabajo con mis compañeros,… etc. etc.; pero estoy feliz
porque cumplí con alegría mi trabajo, teniendo y defendiendo siempre
el Carisma Oblato. Siempre estaré ligada a los OMI y a Luján.
Trabajé siempre teniendo en cuenta las palabras de San Eugenio: “Lo
que el Señor quiere de mi es que me entregue a su servicio, para reavivar
la fe que se apaga entre los pobres”.
A todos los que apoyaron mi gestión educativa, MIL GRACIAS, que Jesús
Misionero, la Virgen de Luján y San Eugenio los bendiga.
Afectuosamente, hasta siempre. Miriam Serochi.