Aventurarse en la misión como jóvenes Discípulos misioneros de Jesús

Los discípulos de esta aventura que se realizó en el valle Alto del Carmen (Vallenar), éramos cerca de 40 jóvenes provenientes de Santiago, María Elena, Antofagasta e Iquique. Esta aventura misionera comenzó en el año 2008 cuando llegamos por primera vez a conocer el lugar y ahora en el 2010 se realizó la última misión en el valle y fue al igual que las anteriores una experiencia hermosa para crecer en Cristo evangelizando y siendo evangelizado.

La gran aventura se inicio el día 20 de enero llegando al lugar de encuentro para reunirnos con los demás jóvenes, durante tres días compartimos todos la escuela de misión donde nos conocemos y reforzamos nuestros cimientos oblatos con ayuda de los seminaristas y sacerdotes que nos acompañan. A partir del día 23 de enero nos trasladamos a los pueblos que nos corresponde misionar, pues a partir de este día nos separamos en grupos pequeños donde convivimos en los lugares de misión, particularmente en este testimonio me gustaría compartir con ustedes mi estadía en la Higuerita, pueblo donde misioné con Miguel OMI, Emmanuel, Camilo, Paula y Pablo, personas muy lindas, algunas viviendo su primera experiencia de misión y otras ya siendo algo mas viejitas en esta experiencia… Al llegar al lugar nos acoge en su casa la Sra. Margarita y su esposo don Sergio quienes nos dan la bienvenida como si fuéramos parte de su propia familia, con el testimonio de este bello matrimonio se nos remueve el piso a todos, puesto que eran personas de un gran corazón y en cada día nos sorprendían mucho mas con el amor tan inmenso que nos entregaban.

Nuestro trabajo diario comenzaba por la mañana con las actividades para los más pequeñitos que a pesar de ser pocos eran la luz que movilizaba a todo el pueblo con su alegría y ganas de vivir. Pasada la tarde nos dirigíamos a compartir con las personas en sus hogares, en los cuales siempre fuimos recibidos de la mejor manera, durante la tarde también realizábamos talleres para los adultos los cuales siempre desde el comienzo estuvieron dispuestos a participar.

Nuestro último día en la Higuerita fue el momento de reflexión, ya que se realizó una caminata con la Sagrada Familia que culminó con la eucaristía y una despedida muy emotiva de nosotros los misioneros y de las familias que nos acompañaron.

Para concluir este travesía les cuento que mientras escribía todo lo que vivimos en la Higuerita recordé cada momento y haciendo esto se logra dimensionar todo el camino avanzado pese al poco tiempo que estuvimos en la comunidad, el Señor te sorprende de todas las maneras posibles, pero creo que lo mejor es cuando por medio de las personas con las que se conversa y comparte a diario te presentan la figura de Cristo humilde y sencillo donde no cabe duda que se comprende a cabalidad el inmenso amor que nos tuvo y tiene aun frente a todo.
Andrea Vega de la Parroquia San Pablo, Antofagasta- Chile.